Vivimos queriendo estar ajenos de la realidad. Vivimos en una sociedad adolescente.
La caÍda de verdades que parecían inamovibles y universales ha generado una crisis de creencias, cae el muro de Berlín, cae Rusia comunista, caen las familias tradicionalmente conformadas, caen las normas y valores, todo cae, cómo se levanta, y con qué herramientas?. Cuáles serán los parámetros? .En este contexto crísico, el adolescente y su doble tragedia, una que debe ser inexorablemente cursada, que no debe ser evadida, la que adoleciendo, mutando, peleando, discrepando, elaborando duelos lo llevará al camino de la madurez. La otra, la evitable, la que es nuestra responsabilidad como sociedad y de la que tenemos que hacernos cargo, la de encontrase sólo vacío de sentido entre adultos adolecidos de una tardía, eterna y vieja adolescencia. Adolecer, sin tener un hombro donde recostarse, sin un espejo donde medirse y ver la necesaria diferencia. Ausencia de adultos, adultos que se perdieron a sí mismos, adultos que ya no creen en sí, en que otra realidad es posible, y en que es necesario reinventarla, reconstruirla. Las creencias están ahí, a la mano, forman parte de nuestro mundo cotidiano. La crisis de creencias, es consecuente con una crisis cultural, es un duelo normal en el adolescente. Pero en el marco actual, de un mundo sin adultos, mejor expresado, en el marco de un mundo de adultos adolescentes, la ruptura de la solidez del mundo creencial conlleva a distintas emociones, a personas desorientadas y a nadie o muy pocos que sirvan de brújula. La esperanza es la matriz de todo proyecto humano, sobre esta debacle de certidumbres y creencias surge la incertidumbre, ligada más que a una pregunta para proyectar un futuro (típica cuestión adolescente), a la desesperanza: esperanza devenida en desesperación, y así siguiendo.
La crisis que estamos atravesando, empeorando día a día implica una ruptura de la cadena de mediaciones que tradicionalmente socializaron al ser humano o sea que están en juego las posibilidades de integración social de vastos sectores humanos, cada vez más marginados, cada vez más adolescentes fuera no sólo del ciclo productivo, fuera del ciclo de la vida. Estas redes son las bases de la inmunización psico-afectiva. Son las vacunas que la cultura nos proporciona para sostenernos en el mundo. Estas redes deben ser: estables, confiables y sensibles. , Pero están seriamente afectadas, deterioradas, rotas, el permisivismo suplanta a la socialización bajo un marco normativo, normas que son entendidas como represivas, y no preventivas. Todos somos víctimas de una abstracción social llamada "sistema", "organización". los actos siempre quedan impunes porque la libertad responsable esta conceptualmente vacía de significado.
La educación fue generando una personalidad exclusivamente hedonista, ya que el verdadero valor aceptado y pontificado es el placer. En este contexto crecen las adicciones, el adicto resulta ser una caricatura de este contexto, o sea una exageración de rasgos deformados de toda una sociedad, que debemos leer como síntoma global, algunos se enferman, como manera de 'mostrar-se" nos "hasta qué punto de abandono espiritual y material hemos llegado.
Frente a la complejidad de la sociedad actual, el adicto reacciona simplificando su realidad al máximo, solo tiene un problema en su vida: LA DOSIS.
Es necesario fortalecer la sociedad civil: escuelas, familias, asociaciones de bien público, fundaciones, medios de comunicación, clubes, iglesias, necesitamos volver a repensar cuál es nuestra misión, como padres, educadores, legisladores, orientadores, ya que es la falta de esta misión, la que nos impide objetivar nuestra vida, necesitamos proyectos en común, repensar los valores, los derechos y deberes, necesitamos llenar de contenido nuestras vidas, volver a tener proyectos que se logren en co-responsabilidad.
Fuentes
Edgar Morin, Planeta Tierra MORIN, Edgar, Tierra-Patria, Suil, París 1993, Kairos, Barcelona, 1993
Fernando Ulloa, Congreso de Psicología Psicoanalítica de Grupos, 1982
Mirta Videla Mujer, Madre y Divorciada, Besana, 1986, Bs.As
Raquel Martínez, Mujer jefa de familia, la administración de la pobreza, USAL, 1999
Raquel Martínez:
www.psicoterapiasmujer.com.ar
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